6 de diciembre de 2025. Ese día, en la iglesia de Gleno-Ermera, ante la comunidad reunida y en la presencia real de Jesús Eucaristía, las hermanas Lenésia Eklan da Costa Rangel y Teresa Mendonça dijeron su “para siempre” como Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios. La Eucaristía estuvo presidida por Su Eminencia, el Cardenal Dom Virgílio do Carmo da Silva SDB, pastor de esta tierra que tanto queremos y con la que nos sentimos familia.

En la celebración supimos que no estábamos solas. Aunque muchos no pudieron estar físicamente en la iglesia de Gleno-Ermera, sentimos la comunión de las hermanas esparcidas por el mundo, de quienes conocen a las hermanas Lenésia y Teresa, de quienes han rezado por su perseverancia desde lejos. En el altar, el “para siempre” de estas dos hermanas se unió a tantos otros “para siempre” pronunciados a lo largo de los años, desde Madre Trinidad hasta hoy. Era la misma entrega, repetida en distintos tiempos y lugares, sostenida siempre por la Eucaristía.

Pedimos al Señor, que el “sí” de Lenésia y de Teresa renueve el nuestro. Que su entrega anime a otras jóvenes a preguntarse por la llamada de Dios; que su fidelidad sostenga a quienes atraviesan momentos de cansancio o de prueba; que su alegría recuerde a todos que la vida consagrada no es pérdida, sino plenitud ofrecida.

Dios continúa confiando en nuestra pequeñez y, misteriosamente, continúa llamándonos a responder. Y eso, en tiempos como los nuestros, sigue siendo una de las noticias más grandes que se pueden anunciar.