Estamos dando fin a este Año Jubilar por el Primer Centenario de la Congregación y también a las puertas de la Navidad. Hemos vivido preciosas celebraciones, encuentros gozosos, esperanzadoras profesiones de jóvenes hermanas, acciones de gracias en varios continentes y diferentes idiomas,… todo nos ha hablado de  “vida”, de visita del Señor. Y hoy, que despedimos hasta la eternidad a Sor Mercedes López Suárez, seguimos hablando de vida. Vida es el testimonio de fidelidad y entrega que nos deja una mujer que de sus noventa años, setenta y dos “no se apartó, ni de día ni de noche de la casa de su Señor”; que le amó como a su verdadero esposo, que le siguió por Venezuela, Perú, Granada, Berja y Los Negrales. Que en su misión como educadora dejó en los niños y sus familias el recuerdo de una maestra y religiosa delicada y amable y como hermana de comunidad la estela de una mujer discreta, serena y prudente.

Fiel al carisma de la Congregación, Sor Mercedes ha sido profundamente eucarística, amante de la Virgen y radicalmente pobre, como fiel franciscana.

El Señor nos ha visitado para llevarse lo que es suyo y le pertenece y nosotras se lo devolvemos convencidas que es otro fruto más de este Centenario y que Sor Mercedes, en lugar de cantar villancicos ante un belén de figuritas prefiere celebrar la Navidad, con quien tanto amó y deseó durante su vida aquí en la tierra.

Los Negrales 20 de diciembre de 2025.