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Coincidiendo con el XIV CAPÍTULO GENERAL de nuestra Congregación de Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, celebramos nuestros primeros 100 años de historia en la Iglesia y el mundo. ¡Qué maravilla dar gracias siempre y en todo al Señor por sus bondades!

Este es el lema que hemos escogido, común a la congregación, los amigos, nuestros alumnos, padres benefactores, etc.:

“Desde Cristo Eucaristía al mundo sediento de Dios”.

Comparados con la eternidad, 100 años no es nada, pero si lo vemos como la consecución de los días y los años, sucediéndose sin descanso, uno detrás de otro… es mucho tiempo. En todo él, Jesús Eucaristía ha sido nuestra bandera, nuestra guía y el lugar seguro donde refugiarnos en todo momento. Por ese refugio, respuesta, solución, palabra oportuna que Dios fue en nuestro camino: ¡Gracias!

A continuación, compartimos con vosotros el logo de este XIV CAPÍTULO GENERAL y del PRIMER CENTENARIO. ¡Que sean muchos años más, adorando a Dios en espíritu y verdad!

Explicación:

-Eucaristía radiante: enmarcada indisolublemente junto al escudo de la Congregación: «Sin la Eucaristía nuestro Instituto no tendría razón de ser».

-Espigas: al Sol de la Eucaristía nuestras maduras espigas en las que se ven representadas todas las personas que participan de nuestro carisma, devuelven sus dones y los frutos recibidos, al Señor que nos los dio. Los frutos de nuestra vida consagrada, se manifiestan en tres dimensiones o pilares: adoración, fraternidad y misión.

-Tipografía: la tipografía de los números que aparecen, son de bordes irregulares y en movimiento, porque la vida en Dios no se paraliza ni se congela en el tiempo, evoluciona y se adapta, para dar respuesta…para ser respuesta.

-Número 1: está planteado como una carretera que nos ha de llevan al cielo; es irregular e incompleta, pero sólida. Tiene una pendiente creciente y ascendente (hacia la derecha), porque nuestro único objetivo, en todas las cosas que hemos emprendido estos 100 años, han querido dar gloria a Dios, mirando siempre al cielo, y en él, poniendo nuestra confianza.

Pedimos vuestras oraciones para que el Espíritu Santo, nos siga guiando por 100 años más. O mejor, hasta que Dios quiera.

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