Y tú... ¿Has experimentado la impotencia, el límite...?
¿Te has dejado "proyectar y hacer" por Dios?
¿Has experimentado "renacer de tus propias ruinas"?

Sor CarolinaESSE

Hace algunos años, mi profesor de «profetas», nos contó en clase la historia de la catedral de Coventry, Inglaterra. Aunque él hacía alusión a un tema muy diferente, yo la relacioné con mi propia historia, con mi propia vida,… cómo Dios reconstruye mi existencia cada día con mis propias ruinas que muchas veces… quiero olvidar. La historia es más o menos así:

La pequeña ciudad de Coventry, al norte de Londres, fue prácticamente destruida en la segunda guerra mundial. En la noche del 14 de noviembre de 1940, la ciudad de Coventry fue devastada por las bombas lanzadas por la Luftwaffe. La catedral ardió con el resto de la ciudad quedando de ella una torre y la mayor parte de la muralla externa.

En los años 50 se realizó un concurso, para reconstruir la catedral. El ganador fue Basil Spence.

Basil Spence, hijo de escoceses, había nacido en Bombay, India, en 1907. Se fue a estudiar a Edinburgh y allí realizó su carrera de arquitectura. En 1939 marchó a la guerra europea como oficial, y se licenció de Mayor.

Cuando presentó su proyecto, no tenía intención de reconstruir el viejo edificio sino dejar sus ruinas como homenaje a los caídos, para no olvidar el horror y el sinsentido de la guerra y como símbolo de reconciliación de la terrible guerra con Alemania. Así, junto a él, comenzó a construir el nuevo edificio de forma tal que entre el nuevo y el viejo se formara una iglesia. Utilizando el mismo material, piedra caliza de Hollington, ambos parecieron unirse. Fue inaugurada en 1962.

Para entrar en la nueva catedral tienes forzosamente que atravesar la zona de las ruinas. Uno de sus símbolos: la cruz de madera… dos troncos quemados.

Renaciendo de mis ruinas…
Donde yo veo deshecho y ruinas, Dios ve una oportunidad.
Donde yo veo una desgracia, Dios me va desvelando su proyecto.
Donde yo veo fragilidad y límite, Dios ve posibilidad.

Y mis ruinas, las que nunca puedo olvidar, cada día me hacen recordar que el arquitecto es Dios. Y que Él es capaz de levantar «utilizando el mismo material» una nueva construcción. ¿Cómo no fiarme del mejor arquitecto, el que planificó y mantiene desde siempre mi vida?

«No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo, mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando. ¿No lo notáis?» Is. 43, 19

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