«Tampoco queremos… que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él». 1 Tesalonicenses 4

Comunicado Esclavas de la Eucaristía y de la Madre de Dios

Con la dulce esperanza de los que creen en la Resurrección, emocionadas, ¿cómo no?, despedimos en Madrid 31-03-2020 (Casa de Mayores de Los Negrales) a hermana Sor Marina Fernández. Dedicó 50 años a los niños, adolescentes y jóvenes de Perú. En la Pampa peruana, implantó el taller de costura que tanto ayudo a las mujeres de ese lugar❤️.

Compartimos comentarios preciosos sobre personas que la conocieron:

«Cuánto recuerdo a Madre Marina!!! Su hermosa sonrisa, su modo de pedir algo, con el cariño que enseñaba, compartí con ella muchos muchos años de enseñanza (ella como tutora, yo como profesora de Inglés) acumulo muchas anécdotas de ella, gracias Madre Marina por dedicar 50 años de tu vida a trabajar en el querido Regina y en la Pampa. Seguro que Jesús, María y Madre Trinidad te recibieron con los brazos abiertos».

«Trabajé con la M. Marina y siempre fue una persona sencilla, pacífica, atenta a las necesidades de los demás, en especial de los pobres. También la acompañé unos días e la Pampa, cómo atendía a sus viejitos, cómo les llevaba la comunión y algunos alimentos. Lo único que sé es que tenemos una santa más en el Cielo. M. Marina descanza en paz, hiciste tu mejor carrera».

«… sé con certeza que está con Jesús. Trabajé con la M. Marina y siempre fue una persona sencilla, pacífica, atenta a las necesidades de los demás, en especial de los pobres. También la acompañé unos días e la Pampa, cómo atendía a sus viejitos, cómo les llevaba la comunión y algunos alimentos. Lo único que sé es que tenemos una santa más en el Cielo. M. Marina descanza en paz, hiciste tu mejor carrera.

«Sor Marina:

Ahora que pasaste a la casa del Padre, sintiendo tu partida, vienen a mi memoria las muchas experiencias compartidas y veo reflejadas en tu vida las OBRAS DE MISERICORDIA.

Me imagino a Jesús, recibiéndote en el cielo con los brazos abiertos diciéndote: “Ven bendita de mi Padre, porque tuve hambre y me diste de comer” en las personas de: Tomaco, Luisita, Premio Evita etc. etc., ¡Con que gusto compartía vuestra mesa en ellos!.

También porque me vestiste y abrigaste en los ancianitos, con la confección de mantas, pantalones, faldas y camisas con las que me sentía muy elegante, y calentito, y no digamos, con las chompitas abrigadoras en los niños de Huarilca a 4000 metros y los uniformes escolares de los niños de diferentes pueblos; me sentía el niño mas feliz del universo.

Bienaventurada también por tus visitas, cada sábado de las 8 de la mañana a las 12 del día, aunque lloviese o hiciese un sol abrasador, llegabas a visitarme y confortar mi cuerpo enfermo, con tu sonrisa, la Palabra y el Pan de Vida. No te cansabas, empezabas por la Piedra Grande, el Barrio de San Francisco, el Limoncillo y terminabas en el Barrio de Arriba. Tu visita de cada sábado me llenaba de alegría.

Bienaventurada, por acogerme en tu casa cuando el toro destrozó mi choza de Juan Márquez, cuando a Genoveva se le cayó su casa o cuando de camino a Sihuas o Tarica no había carro para subir y lugar donde quedarse, vuestra puerta siempre estaba abierta.

Bienaventurada porque te gustaba enseñar, en el colegio, en la catequesis. ¡Con qué ilusión preparabas los corazones de los niños para recibirme!

En la formación de las Sras. del Taller, las que te escuchaban y aprendían con gusto. También las corregías y les ponías la cara seria cuando no hacían lo correcto. No soportabas la mentira ni el chisme. Siempre fuiste amante de la verdad, humilde, generosa y entregada.

Por todo eso y más, Jesús te habrá dicho “Ven bendita de mi Padre a poseer el lugar que mi Padre preparó para ti. Y yo, pensando en tu felicidad me alegro contigo y olvido la pena de tu ausencia. ¡¡¡FELIZ ETERNIDAD MARINITA!».Sor María del cielo

Víctima del #coronavirus, hoy, tenemos un alma más cerca de Dios.

Mira desde la alegría que ahora te envuelve, junto a Jesús tu esposo y Madre Trinidad, este mundo que sufre… pide por nosotras, por nuestra misión que un día te enamoró, a la que dedicaste cada minuto de tu vida. Sonríe hermanita, porque volveremos a vernos.

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