Me llamo Begoña, soy de Bilbao y ya han pasado unos cuantos años de mi vida que quiero contaros porque considero que es reflejo de mi vocación.

Soy la menor de 5 hermanos que con mis padres formamos una familia de 7 mi número favorito.

Mi familia la considero religiosa o más bien piadosa, porque en mi casa se rezaba bastante y como dice algún hermano “sabía el padrenuestro antes de saber leer” estábamos  todos ligados a la parroquia en diferentes estamentos como catequesis, adoración nocturna, acción católica, hijas de María y no sé si me queda algo más…..

Me defino persona inquieta, entusiasta, emprendedora, colaboradora, generosa, que piensa en ayudar al que lo necesita……

En casa desde pequeña mi padre me solía preguntar por mi sueño para la vida y yo le contestaba que profesora, la vocación de acompañar a otros en su proceso de educativo es algo que siempre me ha apasionado.

Cuando iba a comenzar el bachiller mi madre me inscribió en el colegio del Carmen, “del puente” así era conocido nuestro centro educativo (sinceramente yo no quería ir a un colegio de monjas), pero allí comencé el bachillerato y también comenzó mi relación con las Esclavas de la Eucaristía, por lo que se deduce que soy antigua alumna.

Es en este escenario donde voy conociendo a las hermanas, su carisma , la historia de Madre Trinidad y todo ello me lleva a plantearme mi vida en la enseñanza y con la Adoración Eucarística como motor de mi vida,  lo veía todo perfecto para poder realizar mi sueño.   Entré al  noviciado, profesé y comenzó mi andadura de estudiante y maestra por diferentes comunidades y colegios  e incluso países, de todos los lugares guardo  muy buenos recuerdos y amigos.

El recorrido de mi vocación, es decir de mi vida en la relación con el Señor tengo que confesar, ha ido cambiado con el paso de los años, en un principio mis proyectos,  mis inquietudes iban encaminados a ser muy buena profesional, a dar todo lo mejor de mi; pero ya hace algunos años mi proyecto principal es ser fiel a mi vocación de religiosa Esclava de la Eucaristía y de la Madre de Dios, me he empeñado en ello he ido cultivándome en este aspecto, pongo todo lo que puedo de mi parte…. y me siento acompañada del Señor para seguir adelante porque en Él he puesto mi confianza y todo lo espero de Él, su Palabra me ilumina, me inspira… y me ayuda a vivir mi entrega cada día.

 

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