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Un día de gracia y alegría para nuestra comunidad formativa
 El pasado 15 de agosto de 2025, solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, ha sido para nosotras un día de luz. Con gozo y gratitud, hemos acompañado a nuestras jóvenes en el inicio de la etapa del noviciado. Un paso sereno y decidido en el camino de seguimiento al Señor, bajo el amparo de María.
 El noviciado es tiempo de silencio fecundo, de discernimiento profundo, de escucha dócil al querer de Dios. Y sobre todo, es tiempo de amor: amor que se deja formar, amor que busca configurarse con Cristo Esposo.
 Como María, que pronunció su fiat sin reservas, nuestras hermanas han dicho su “sí”. A Ella encomendamos su camino, para que las sostenga con su ternura y les obtenga del Señor la gracia de la fidelidad.
 Pedimos vuestra oración por cada una de ellas. Que sean perseverantes, humildes y generosas, enraizadas en la Eucaristía y fieles al carisma que han recibido.
 Como decía Madre Trinidad:
 “¡𝑸𝒖é 𝒇𝒆𝒍𝒊𝒄𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒔𝒊 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒔 𝒍𝒍𝒆𝒈𝒂𝒎𝒐𝒔 𝒂 𝒔𝒆𝒓 𝒔𝒂𝒏𝒕𝒂𝒔, 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒂𝒔 𝒆𝒔𝒑𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝑪𝒐𝒓𝒂𝒛ó𝒏 𝒅𝒆 𝑱𝒆𝒔ú𝒔!”

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