De la vida nueva en Cristo nace el celo por compartir el anuncio del Evangelio. Madre Trinidad decía: “quisiera ir a África, América, a China, a los lugares más alejados del mundo y levantar tronos de adoración al Señor y acercarle las almas de los niños”. (M. Trinidad)
Madre Trinidad dejó su Obra establecida en España y Portugal e inició la primera fundación de América, en México. Después de su muerte, las hermanas portuguesas la extendieron por países luxófonos de Africa y Asia, mientras que las españolas lo han hecho por Latinoamerica.
Sabemos que nuestra tarea se convierte en misión cuando mana de la única Fuente, Cristo. Madre Trinidad nos urge a disponer nuestro corazón en el encuentro de Adoración para que el Señor haga de nosotras servidoras humildes en obediencia y comunión de amor con Aquel que vino a cumplir la voluntad del Padre. Sólo así podremos decir a nuestros hermanos con convicción:
“Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos para que estéis unidos con nosotros” y mantener el esfuerzo para ser testimonio ante el Pueblo de Dios de las obras de misericordia y del espíritu de las bienaventuranzas,motor de cambio de valores para este mundo.